viernes, 30 de enero de 2009

NO HAY DERECHO QUE HAYAN VINOS DE UN DÓLAR!


Viernes 30 de enero del 2009, 13:00 h.

Atontado aún por la fiaca (resaca, guayabo, pedo, cruda, la mona) por el vino barato que consumió la noche anterior y las anteriores a la anterior, el capitán Níspero Corazón trata de juntar fuerzas para ir a la tienda o "kiosko" y comprarse las cositas para prepararse el desayuno, o almuerzo, o cualquier cosa. Es que desde que está viajando el oficial Corazón ha entendido que sale muchísimo más barato cocinar que comer en los restaurantes, el problema es que él no sabe cocinar, pero lo intenta. Aunque en honor a la verdad la percepción general de su sazón no es muy alentadora puesto que después del primer plato, hecho por sus candorosas manos, nunca más nadie quiso probar sus ocurrencias culinarias.
Falta poco tiempo para que el capitán Abandone la capital argentina y se dirija a conquistar el Río de Enero (Rio de janeiro) que dicen que está muy bueno, en febrero.
El presupuesto ya empieza a abandonar al intrépido capitán, sin embargo, el ánimo lo acompaña intacto.

* FOTO DEL CAPITÁN VISITANDO UNA EMBLEMÁTICA LIBRERÍA BONAERENSE QUE ANTES FUÉ UN TEATRO.

viernes, 23 de enero de 2009

"LA CONCHA DE TU REPUTA MADRE"


Buenos Aires, Argentina. 9:46 h.

A veintitantos días de haber salido de su batallón en Medellín, el capitán Nispero Corazón realiza un repliegue estratégico en la calurosa ciudad de Buenos Aires.
Después de atravesar territorio ecuatoriano, el oficial Corazón logra ganar la frontera peruana y visitar a su paso las ciudades de Chiclayo, Trujillo y Lima. El capitán se queda con Trujillo y sus playitas, un poco frías, mugrientas, peruanas, pero playitas al fin y al cabo.
En su camino peruano el capitán conoce a otros dos oficiales del "EMIL: tenientes efectivos, de nacionalidad estadounidense, de nombres Lisa y Ellis.
El Capitán intercambió "escupitas musicales" a punta de pum-chiqui-pum-pum-pumes con el teniente "Ellys", intentando hacer su versión colombo-yankee en rap de cualquier canción que se les ocurriera.
Ganada la frontera Peruana con Bolivia, en ciudad de Puno, la capacidad atlética del capitán es puesta a prueba: un raquítico peruano, en bicicleta, intenta conducir al oficial y sus pertenencias hacia el puesto de migración a veinte minutos de distancia. El oficial se siente como en Hong Kong. Apenado ante el esfuerzo peruano por conducirlo a su destino, y viendo que el piloto de la bicicleta tiene que bajarse a empujar su máquina porque empieza una subidita, el capitán Nispero Corazón, decide, a nombre de la hermandad latinoamericana, bajarse a pedalear la bicicleta ante la atónita mirada del comandante de la nave. Uno, dos, tres, cuatro pedalazos y el capitán se siente el rey del mundo, cinco, seis, siete y el capitán está a punto de sufrir un paro cardio-respiratorio: ¿ES QUE NADIE PUDO ADVERTIRLE AL CAPITÁN QUE SE ENCONTRABA A TRESMIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y UN METROS SOBRE EL NIVEL DEL MAR? No. Pero el capitán tiene dignidad: se baja de la máquina y con disimulis se vuelve a instalar en el asiento abollonadito del piloto mientras con grandes esfuerzos intenta recuperar el aire que se le escapa. Por primera vez siente algo parecido al asma.
Remontada la frontera peruana y boliviana, el oficial corazón pernocta una noche en ciudad de Copacabana, Bolivia, al lado del lago Titicaca. El oficial se siente feliz: su platica le rinde al doble. Bolivia es un país barato, en términos de consumo.
Una vez más, el periplo suramericano del capitán lo hace recorrer Bolivia de punta a punta, hasta llegar a la ciudad fronteriza de Villazón: ahora su destino es atravezar la frontera y entrar a territorio argentino.
Entre las oficinas de migración de Bolivia y Argentina el capitán sumó varias horas de espera. Ahí viene su primera gran revelación espiritual: en suramérica existe un culto ritual con las filas, culto que se vuelve casi mortal cuando es mezclado con la ineptitud de los funcionarios migratorios.
El capitán por fin entra a territorio argentino en la ciudad de "La Quiaca", allí es inaugurado en su primer almuerzo de siete dólares. Está consternado: unos metros más atrás, en territorio boliviano, pago por una comida similar, menos de la mitad. Que falta de respeto económico con el capitán. Eso merecería un consejo de guerra, pero el capitán no tiene tiempo.
Después de pasar por las ciudades de Jujuy y de Salta, pernoctando también en cada una de ellas, de a una nochesita, el oficial Corazón por fin arriba a Buenos Aires, en donde los "aires" no estaban tan buenos esa vez por culpa del calor represado en un día de verano sin un silbidito de viento.
Desde entonces el Capitán Nispero Corazón aguarda en la capital argentina bajo la protección paternal del Cabo "Edwin De Los Ríos", quien muy amablemente le abrió las puertas de la casa que ha estado cuidandole a un venezolano de vacaciones en su patria, y en la cual ambos, los miembros del "EMIL", se sienten muy a gustito.

lunes, 5 de enero de 2009

DESDE LA PAZ...



LA PAZ, BOLIVIA. 19:16 H.
El capitán Nispero Corazón acaba de arribar a la capital boliviana. Ningún recibimiento honorífico, ninguna comitiva, ningún otro oficial del "EMIL" ha venido a recibirlo. Este es un capitán que aunque solitario se siente dueño del mundo.
Después de seis horas de calurosa fila Ipialeña en la migración ecuatoriana, aquel martes de mañanita, el capitán por fin logra atravesar "legalmente" la frontera colombo-ecuatoriana. Seis horas de espera que fueron suficientes para descomponer al hambreado, cansado y malhumorado capitán. A continuación, extractos de su diario mental personal:
- $%&/%$&·%"·"%$& %uta frontera!!!!
En su penosa espera el capitán conoce al teniente efectivo "Her Marcus". De nacionalidad Suiza, el teniente se encarga de entretener al capitán con mapas y figuritas de su "lonely planet". El teniente se ha dejado tentar por la belleza criolla de Medellín y allí tiene a su susodicha "Penélope" que ansiosa le espera.
Un tímido capitán posa "incómodamente" en la fila de "las seis horas" mientras un par de jovencitas pastusas, deslumbradas tal vez por la fuerza interpretativa de su sombrero, o por el enigma detrás de sus gafas chiviadas, le toman fotos al oficial Corazón. Con mucho "disimulis", las señoritas pastusas intentan parecer unas enamoradas del paisaje fronterizo en general. Logran incomodar al capitán, pero no al punto de impedir que en un lance arrebatado el capitán exhiba su mejor perfil "gregolombiano".
Después de un largo viaje a través del interior ecuatoriano por fin el capitán logra contactar al "sargento viceprimero Hugo Aviles", veterano suboficial que muy amablemente abrió las puertas de su cuertel general en Guayaquil a toda la comitiva colombiana que acompañaba al oficial Corazón: dos maletas mugrientas, el capitán, un tarrito de agua semivacío y el renombrado sombreo chino-texano.
En día de año nuevo, en tierra Guayaquileña, el capitán, ha decidido hacer parte del pelotón de ingenieros comandados por el sargento Aviles, que incansablemente y a través de diez y ocho penosas horas, lograron convertir una caja, tubos de cañería, tarros de papitas pringles, un ventilador viejo, pintura y mucho, mucho, pero mucho sudor en la versión criolla de "WALL E", un robotsito protagonista de una película que el capitán nunca ha visto pero que promete ver.
El capitán se pregunta:
- ¿diez y ocho horas de trabajo para quemar a nuestro hijo en diez minutos?
Son la paradojas del año nuevo...
WALL E Y EL PELOTÓN DE INGENIEROS-WALL E DIEZ MINUTOS DESPUÉS
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