sábado, 2 de enero de 2010

ANNO NUOVO


Parece ya una vieja costumbre que cambie de año en lugares ajenos a casa. A veces sin siquiera decidirlo directamente. Tal vez es una forma de aceptar que el mundo es mi casa o que ningún lugar me pertenece realmente.

Este nuevo año me atrapa entre los departamentos de Risaralda y del Quindío, Colombia, unas tierras fértiles de tradiciones ancestrales mezcladas con la inocencia de las ciudades pequeñas que quieren vestirse de adultas. Café y campo, campo y café, es todo lo que respiro.

Uno, dos, tres días y me siento parte de esta cotidianidad, de esta belleza campesina. Cuatro, cinco, seis y ya quiero huir despavorido. Siento que la mente del pueblo pequeño es sencilla, inocente, tranquila, cotidiana y establecida, sin sobresaltos. No la soporto. No por más de tres días. Soy un hijo de la ciudad, de ese invento de tierras de Dioses caídos, tragedia y comedia. No me siento orgulloso de serlo, pero lo soy.

De las ciudades rescato la curiosidad, el movimiento, la diversidad de los días. Del campo la tranquilidad, la tradición de sus jornadas, la inocencia, lo básico de su respirar. De la primera odio básicamente lo salvaje de su esencia, su implacable voracidad antropófaga. Del segundo amo y odio la tranquilidad que impregna, tranquilidad que aniquila casi cualquier ambición que traspase el plano básico de la subsistencia.

Finalmente aquí estoy, solo, entregando mis días a cambio de un sueño por cumplir. Porque finalmente siento que de eso debe estar construida la vida: retazos oníricos de nubes imaginarias, motivaciones que tal vez nunca se completen. Y ahí voy yo, queriendo soñar que sueño nubes maravillosas que me hacen sentir inmortalmente imaginario, dueño del mundo que hay en mi cabeza.

Nada es tan malo cuando de antemano se sabe que puede suceder. Por eso sufro sin sufrir este paso de los días. No importa. Aquí estoy, entregando mi tiempo y mi saber a cambio de un tiquete directo a:


PARO EU--RAPE OU-PROA UE- EURAPO- EUROPA: Ahí voy a sumergirme en vos, esperame, soy tu amante latino, uno más.