Lo mejor del frío es el humito que sale por la boca cada vez que respiro. Son bocanadas de energía que se pierden en el ambiente. Nadie tanto como yo lo disfruta así. Es una forma de sentirme menos solo. Es como si estuviera en contacto con mi energía invisible ahora visible.
A Madrid podría describirla de las muchas maneras en que otros lo han hecho pero quisiera decirlo a mi manera: frío, caras de mujeres bonitas, silencio, noche, lluvia, dinero, historia, estatuas, los nuevos amigos.
Cada vez más voy aprendiendo que si hay algo menos efímero que el amor es la amistad, que paradójicamente también es amor.
Celebro los nuevos amigos, los viejos y los que no están.
Celebro estar vivo para seguir sufriendo y amando.
Celebro poder caminar.
